Los errores más comunes, y por qué los cometemos
1. Decirle a alguien (o decirte a ti mismo) "cálmate". Es lo primero que sale, y es de las cosas más contraproducentes que existen. Decirle a una persona ansiosa que se calme no le baja la ansiedad, se la dispara. Porque el sistema nervioso no responde a órdenes. Responde a señales de seguridad. Así de sencillo.
2. Tratarla como algo que "ya se va a pasar". Puede que pase, claro. Pero decírselo a alguien en pleno episodio, sin saber ni cómo ni cuándo, no tranquiliza nada. Al contrario, genera más incertidumbre. Y ojo con esto, porque la incertidumbre es justamente el combustible de la ansiedad.
3. Asumir que no va a volver. Cuando no entiendes qué la generó y no la trabajas como se debe, la ansiedad regresa. Y casi siempre regresa con más fuerza. Esto es sencillamente lo que pasa cuando atiendes el síntoma y dejas sin trabajar la raíz de lo que hay por debajo.
4. Creer que sentir ansiedad significa que algo está mal en ti. Déjate de vainas con eso. No estás loco, no eres débil, no eres una persona irracional. La ansiedad tiene causas psicológicas, hormonales y metabólicas. Es una respuesta de tu organismo, pero no es un defecto de tu carácter.
5. Intentar eliminarla peleándote con tus propios pensamientos. Querer apagar la ansiedad con más pensamiento es como echarle gasolina a un fuego para apagarlo. Mientras más peleas contra el pensamiento ansioso, más fuerza y más espacio le terminas dando.
Qué hacer cuando la ansiedad aparece
Respira antes de pensar. Cuando la ansiedad se activa, el cuerpo entra en modo alerta. Y tu mente jamás se va a calmar mientras tu cuerpo siga en emergencia. Así que antes de intentar razonar, respira: inhala contando hasta 4, sostén 4 segundos, y exhala en 6. Ese ciclo le manda una señal clara a tu sistema nervioso de que no hay peligro real.
Separa lo que puedes controlar de lo que no. La ansiedad vive en el futuro, sobre todo en esos escenarios que no puedes garantizar. Hacerte la pregunta "¿esto está en mis manos o no?" y actuar únicamente sobre lo que sí lo está no elimina la incertidumbre, pero le quita muchísimo terreno a la ansiedad para operar.
Trátala en serio, y no solo cuando ya no puedas más. La ansiedad que se atiende a tiempo responde muchísimo mejor que la que dejas cronificarse durante años. Esperar a tocar fondo es darle más espacio del que necesita y eso empeora el asunto. Ah y ojo con creer que aguantar más, te hace más “valiente” esa es otra trampa del ego.
La ansiedad no define cómo va a ser tu vida
Con el abordaje correcto, se puede entender qué la genera, bajar su intensidad y ganar herramientas reales para manejarla. Esa es la verdad que quiero que te lleves.
Nosotros en Psicovivir sabemos cómo acompañarte en esto. Y si quieres entender mejor qué hay detrás de tu ansiedad, te invito a seguir explorando esta página.