Atiendo a un familiar que sufre depresión

#EspecialDepresión | Atiendo a un familiar que sufre depresión

Angustia, rabia, tristeza e incluso rechazo son algunas de las emociones que puede sufrir quien cuide a una persona que sufre depresión. ¿Cómo sobrellevar esta labor?

Por la Psic. María Fernanda Bolívar, #TeamPsicovivir

¿Sabías que el entorno social y familiar de una persona con depresión también se ve afectado?

Pues sí, las personas con trastorno depresivo influyen considerablemente en su entorno, ya que debido a las características que presentan pueden generar, angustia, rabia, tristeza e incluso rechazo por parte de sus familiares o amigos.

Antes de desarrollar el tema debemos aclarar un poco el significado de la depresión mayor.

La depresión mayor se define como un trastorno del estado de ánimo y sus características principales son: ánimo triste o deprimido, la pérdida generalizada de interés o de placer (anhedonia), sentimiento de inutilidad o culpa y problemas de concentración o toma de decisiones.

(DSM-IV, 1995)

Sintomatología de la depresión

Una persona con este diagnóstico se siente incapaz de juntar sus deseos y energías para continuar desarrollando sus actividades diarias; se siente derrotada.

“Es sumamente importante resaltar que la depresión no es una decisión”.

María Fernanda Bolívar – Psicóloga

Como mecanismo de supervivencia, la persona con depresión buscará a alguien de su entorno a quien entregarle toda la responsabilidad y aferrarse a ella para afirmarse y sentir salvación.

Así se siente el cuidador de quien sufre depresión

Viéndolo desde la perspectiva del cuidador quien, esperando la mejoría de su ser querido, lo apoyará y ayudará, reforzándole constantemente que está ahí, atendiendo las demandas de atención y necesidades.

depresión
Al darse cuenta de que estas acciones serán insuficientes para la persona deprimida, sentirá frustración, culpa, rabia y rechazo.

El cuidador principal se sentirá atrapado, en un callejón sin salida, porque su rol comienza a ser más importante que cualquier otra cosa. incluso, muchas veces deja a un lado su felicidad, trayendo consecuencias en su vida personal.

El síndrome del cuidador: daño colateral de la depresión

Algunos autores como Pérez, Abanto & Labarta (1996) hacen mención en su estudio de un concepto interesante: el síndrome del cuidador.

“Conjunto de factores que influyen directamente en la salud física, psicosocial y laboral de la persona que desempeña el rol del cuidador, alterándola, provocando variaciones, entre ellas, insomnio, alteraciones del sueño, estrés, ansiedad, irritabilidad, temor a la enfermedad, sentimientos de culpa, aislamiento y abandono”.

En consecuencia, es comprensible que toda esta situación marque un antes y un después en la vida de quien se dedique a cuidar y a asistir a una persona con depresión.

¿Cuidas a un familiar depresivo? Recomendaciones para ti.

  • Acepta la depresión como diagnóstico: No solo es la persona con depresión quien debe buscar ayuda psicológica y en la mayoría de los casos psiquiátrica, sino que también se recomienda la terapia para el cuidador principal, para entender tanto las características del trastorno del estado de ánimo de la persona afectada, como el cuidado en sí.
  • Demuestra empatía: con la compresión de la enfermedad se puede dar paso a la comunicación y acompañamiento. Es importante escuchar a la persona que sufre, no interrumpirla mientras se desahoga, pese a que no compartamos su punto de vista, salvo que sintamos que el peso de la conversación es demasiado para nosotros, ahí pasamos a fijar límites.
  • Aprende que no eres el responsable de la enfermedad: ayudarlo a conseguir ayuda profesional hará que mejore progresivamente. Delegar esa responsabilidad a expertos en el área te dará alivio.
  • Date el permiso de estar cansado: no hay nada de malo en recargar energía, con un espacio de tranquilidad, meditación o algún ejercicio de relajación.
  • Evita drenar la rabia o frustración con la persona depresiva, ya que el no tiene la culpa de haber llegado a ese estado emocional.
  • Refuérzale avances, por muy pequeños que sean, evita decir cosas como “siempre estás igual” o “nunca avanzas”.

Toma en cuenta que la depresión es una enfermedad silenciosa, no juzgues a quien la tiene, ayúdalo llevándolo a terapia. Te esperamos en el Team Psicovivir.

Sobre la autora: Psic. María Fernanda Bolívar – venezolana – @psicmafer

Licenciada en Psicología -mención Clínica – egresada de la Universidad Bicentenaria de Aragua, en Venezuela. Cuenta con estudios en las áreas de: psicología familiar, manejo de duelo infantil, psicología jurídica y ciencias criminológicas. Actualmente se está formando en la rama de la psiconutrición.

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