¿Eres presa del agotamiento emocional? ¡Descúbrelo!

¿Eres presa del agotamiento emocional? ¡Descúbrelo!

Aunque el agotamiento emocional se experimenta como cansancio mental, suele estar acompañado de una gran fatiga física. Cuando sobreviene hay una sensación de pesadez, de imposibilidad de seguir adelante. Se cae entonces en una inercia de la que es difícil salir.

Por @AlondraValen – Asistente de Redacción

Por lo general, el agotamiento emocional ocurre en ámbitos en donde hay una gran exigencia, que a su vez, aparentemente, demanda grandes sacrificios.

Por ejemplo, en un trabajo en el que hay alto riesgo de despido. O en un hogar cuyos miembros están llenos de problemas y demandan atención. También cuando tenemos una pareja conflictiva o con graves dificultades.

Para conocer las causas y los síntomas del agotamiento emocional, conversamos con la psicóloga Mariana Hernández, del Team Psicovivir.

¿Qué es el agotamiento emocional?

La fatiga o agotamiento emocional se refiere a un conjunto de síntomas que comienza a experimentar una persona cuando se enfrenta a situaciones estresantes por un largo periodo de tiempo.

Estas situaciones que detonan estrés y ansiedad pueden ser de cualquier índole: familiar, laboral, social, académico y de pareja.

La raíz del estado de agotamiento es el desgaste de la capacidad de afrontamiento a los conflictos del entorno, producido por una fatiga en los mecanismos de defensa.

Es decir, cuando alguien se encuentra en alerta constantemente, con el tiempo deja de responder de manera eficaz y la conducta puede volverse errática e impulsiva.

Este agotamiento emocional puede confundirse fácilmente con depresión o, incluso, ser parte del inicio de un proceso depresivo si no se toman correctivos a tiempo. Sin embargo, es importante diferenciarlos.

PSIC. MARIANA HERNÁNDEZ

La depresión y el agotamiento emocional comparten algunos indicadores, por ejemplo:

  • Dificultades en experimentar placer en actividades que anteriormente se disfrutaban.
  • Alteraciones de las pautas del sueño y alimentación.
  • Problemas de atención o concentración. Distraerse con facilidad. Olvidos frecuentes, inclusive con respecto a eventos importantes.
  • Sensación de embotamiento emocional, “no sentir nada”.

En un episodio depresivo, se considera además que el estado de ánimo debe encontrarse en una fase de decaimiento la mayor parte del día, durante un mínimo de dos semanas de duración, así como también la dificultad para experimentar placer. De igual forma, los otros síntomas se presentan con una mayor intensidad.

agotamiento emocional
Ante la persistencia de alguno de estos síntomas, es importante consultar a un especialista.

¿Cuáles son las causas del agotamiento emocional?

Puede tener diversos orígenes, pero siempre surge bajo las mismas circunstancias: estar sometido a niveles altos de estrés y ansiedad, así como estados emocionales fuertes por un periodo prolongado de tiempo, incluso, haber sufrido un trauma o una pérdida significativa.

El agotamiento emocional tiende a observarse en:

  • Personas que se sienten sobre exigidas, ya sea por no saber delegar responsabilidades o no poder expresarse y solicitar ayudar para sobrellevar la situación.
  • Situaciones como cuidar de a familiar enfermo de forma crónica, lo que mantiene al cuidador en un estado de alerta continuo.
  • Personas que no tienen espacio de esparcimiento y placer para sí mismas.
  • Aquellos que ya han superado una situación conflictiva pero no logran recuperar el funcionamiento que tenían antes de la crisis. Esto puede aplicar para personas que reviven constantemente una situación traumática, de forma consciente o en sueños.

¿Cómo se puede percibir el agotamiento emocional?

Si se convive con una persona que experimenta fatiga emocional, es evidente la aparición de algunas conductas:

  • Mayor irritabilidad, reacciones agresivas.
  • Aislamiento dentro de su habitación, utilización casi compulsiva del celular o utilizar audífonos a modo de aislarse del mundo exterior. Esto aplica para el uso de videojuegos.
  • La persona puede buscar excusas para ausentarse de la casa o sumergirse en las actividades laborales.
  • Evitación del contacto social, ya sea familiar o de amistades.
  • Aparición de problemas y discusiones con personas del círculo cercano a la persona que se encuentra fatigada.
  • Imposibilidad de mostrarle alternativas sin recibir una negativa como primera respuesta, aunque posteriormente acceda a escuchar o a las sugerencias.
  • Descuido de actividades rutinarias que normalmente la persona cumplía, olvidos frecuentes, como pago de deudas o preparar los alimentos.

¿Cuáles son los primeros síntomas?

Los primeros síntomas de la fatiga emocional son de carácter fisiológico:

  • Alteraciones del sueño: insomnio e inclusive dormir más de lo habitual.
  • Cambios en la alimentación: comer más o menos de lo habitual. Esto se extiende a la calidad de la comida ingerida.
  • Cambios bruscos en el estado del ánimo: irritabilidad, llanto repentino, poca paciencia para enfrentar casi cualquier situación. Es importante revisar si anteriormente la persona podía lidiar con estas dificultades de una manera más eficiente.
  • Síntomas de ansiedad: presión en el pecho, hiperventilación, pulso acelerado, sudoración, e inclusive ataques de pánico.
  • Dificultades para completar actividades y tareas, distraerse con facilidad o “no poder entender” lo que está haciendo. Errores frecuentes que deben ser corregidos en una labor.

Otras alteraciones se observan en la rutina y en la interacción con las personas, por ejemplo:

  • Suspensión de encuentros con amigos y familiares, por “no tener ganas de compartir con nadie” o “estar muy cansado”. Alejamiento incluso a nivel virtual, interactuando menos por las redes.
  • Abandono de aspectos ya integrados a la vida diaria y que reportaban un grado de placer, como el ejercicio físico, disminución de las prácticas sexuales y otras actividades lúdicas.
  • Descuido en actividades de cuidado personal, como ser más desprolijo en el arreglo de la apariencia, recortar conscientemente las horas de sueño para utilizarlo en cumplir con obligaciones e incluso cambiar de forma radical la alimentación.
  • Resistencia a aceptar ayuda por parte de otras personas, afirmando “estar bien” o “tener que hacerlo todo para que salga bien”.

¿Existe tratamiento para el agotamiento emocional?

En este punto es importante diferenciar si se trata de un estado de agotamiento emocional o si ha hecho su evolución a un estado depresivo.

En ese caso, el abordaje profesional es fundamental para poder acompañar a la persona a superar este episodio.

La mejor recomendación es consultar con un especialista que puede determinar la gravedad de la condición y puede indicar la dirección del abordaje.

Si se encuentra en la fase de agotamiento emocional, es importante entender el motivo que llevó a la persona a estar en esas circunstancias y a partir de allí, realizar los cambios necesarios en la rutina para combatir los síntomas, con acompañamiento de las redes de apoyo.

Es fundamental recordar que la fatiga emocional puede convertirse en un episodio depresivo. No debe desestimarse.

PSIC. MARIANA HERNÁNDEZ

Un plan de acción

Es muy común dejarse absorber por las obligaciones que demanda la rutina diaria: trabajo, apoyo a los hijos y otros familiares, labores del hogar y emergencias de último momento.

Sin embargo, ponerse a sí mismo en segundo plano y no abrir espacios de descanso o de disfrute, es un grave error que lleva a la aparición y mantenimiento del estado de agotamiento emocional.

Implementar un plan y ejecutarlo es lo más conveniente para atacar el agotamiento emocional. En este sentido, la psicóloga Mariana Hernández invita a tomar en cuenta las siguientes recomendaciones.

6 acciones para frenar el agotamiento emocional

  • Proveerse de momentos de verdadero disfrute aunque sean de corta duración. Esto abarca un amplio rango de actividades: tener relaciones sexuales, hacer 30 minutos de ejercicio, leer algo de tu agrado, ver una película o serie de tu agrado (no sólo por pasar el tiempo), escuchar música, atender a tu arreglo personal.
  • Revisar las posibilidades de realizar una actividad diferente que tenga una mayor duración al menos cada dos o tres semanas. Así, por ejemplo, un paseo, reunirse con amigos, tomar tiempo para un proyecto personal e incluso, dejar a los hijos con personas de confianza mientras se disfruta de un rato a solas.
  • Mantener a tono el cuidado personal: alimentación balanceada y acorde a las condiciones de salud, dormir lo necesario, mantener la higiene corporal y alejarse, dentro de las propias posibilidades, de situaciones que disparen episodios de estrés y ansiedad.
  • Escuchar a tu cuerpo y tratar de aportar el descanso necesario. Un cuerpo agotado es más propenso a estar en estado de alerta y por lo tanto, a generar síntomas de ansiedad.
  • Permitir suspender brevemente una actividad si realmente no es posible afrontarla ni resolverla, retomar ánimo, escoger una estrategia y finalmente terminarla.
  • Asistir a terapia psicológica para comprender los motivos que llevan a la persona a ponerse en una situación en la que comienza a sentirse fatigada. Esto funciona no únicamente como un espacio de catarsis, sino de construcción de herramientas para afrontar las dificultades de la vida diaria.

2 comentarios en “¿Eres presa del agotamiento emocional? ¡Descúbrelo!”

  1. Creo que padezco esto o depresión y es frustrante siento que mi vida pasa sin ningún sentido ante mi. Y no tengo como costear la ayuda psicologica

  2. Que buena explicación muchísimas gracias, creo que en las últimas 2 semana he desarrollado todos estos síntomas y creo que estoy en esos días en los cuales creo que no puedo salir de mi propia rutina y hacer algo !

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Categorías Psicovivir News